El frío, la humedad o el viento no siempre son un impedimento, si sabemos prepararnos para ello. En el ciclismo, donde la constancia y la superación personal marcan la diferencia, lo importante no es evitar las bajas temperaturas, sino no ponernos más límites que los irremediables.

Uno de los mejores aliados para seguir pedaleando en esta época es la ropa adecuada. Durante el invierno, el cuerpo del ciclista debe mantener un equilibrio delicado entre retener el calor y permitir la transpiración. Si te abrigas demasiado, el exceso de sudor terminará enfriando tu cuerpo; si te vistes poco, el frío reducirá tu rendimiento y aumentará el riesgo de lesión.

La solución está en vestirse por capas: un sistema inteligente que permite regular la temperatura corporal según las condiciones del clima y la intensidad del esfuerzo. De esta forma, cada pedalada se convierte en una experiencia más cómoda y eficiente, si cumplimos estos tres objetivos concretos:

Mantenernos secos, evitando excesos de sudor.

Mantenernos calientes, evitando el frío.

Mantenernos aislados, evitando la lluvia y el viento.

Las tres capas básicas del ciclista

Capa base (primera capa)

La capa base es la primera barrera de protección, sobre todo para no retener el sudor. Su objetivo no es solo abrigar, sino mantener la piel seca y regular la temperatura corporal, preparando al ciclista para cualquier esfuerzo.

Funciones:

  • Mantener el cuerpo seco y evacuar el sudor.

  • Evitar que la humedad enfríe el organismo.

Materiales:

  • Poliéster

  • Poliéster + Polipropileno

  • Lana merino, que tiene excelentes propiedades de aislamiento y regulación térmica, además de ser suave, transpirable y resistente al olor.

  • ❌ Evitar el algodón, porque absorbe el sudor y la humedad, los retiene junto a la piel y tarda mucho en secarse.

Ajuste:

  • Ceñido al cuerpo para máxima eficacia.

  • Ligero y flexible, sin restringir movimiento.

Otras consideraciones:

  • Prenda imprescindible para un correcto sistema de vestirse por capas.

  • Escoger grosor según temperatura: ligero para días frescos, térmico para frío intenso.

    Capa intermedia (segunda capa)

    La capa intermedia actúa como aislante térmico, reteniendo el calor generado por el cuerpo mientras permite cierta transpiración. Es la capa que regula tu comodidad durante el esfuerzo.

    El ejemplo más claro puede ser un maillot térmico, algo intermedio entre una prenda interior y una chaqueta o chaleco.

    Si en el momento de salir no tenemos elementos externos persistentes, como el agua, la humedad o el viento, puede servirnos para ir cómodos ante el frío sin necesitar una tercera capa.

    Funciones:

    • Retener el calor corporal.

    • Proporcionar aislamiento sin limitar movilidad.

    Materiales:

    • Tejidos técnicos, como composiciones de poliéster o poliéster + elastano.

    • Opcionalmente, pueden incorporar un forro polar en el interior.

    Ajuste:

    • Ajustado, pero cómodo para permitir el movimiento.

    • No demasiado grueso, para no sobrecalentarte.

    Otras consideraciones:

    • Elegir grosor según intensidad del esfuerzo y temperatura exterior.

    • Ideal si se compone con aperturas de cremallera o ventilaciones para regular el calor.

    Capa externa (tercera capa)

    La capa externa es la protección final frente al viento y agua, ayudando de todas maneras a mantener el calor interior sin impedir la evacuación de sudor.

    Funciones:

    • Proteger contra viento y lluvia.

    • Permitir transpiración.

    • Actuar como barrera frente a condiciones adversas.

    Materiales:

    • Tejidos técnicos.

    • Membranas especiales, para garantizar la impermeabilidad y la transpiración. Ejemplos:  AirCore™, una nueva tecnología desarrollada por Castelli y Polartec que prioriza la transpirabilidad a la impermeabilidad / Polartec® Alpha® y Polartec® NeoShell® / Ristretto y Rain or Shine -RoS- (tecnologías propias de Castelli).

    • Tratamientos DWR (Durable Water Repelents). Son tratamientos sobre el hilo ya terminado, para conseguir una repelencia al agua. Ejemplo: Nano Flex, una tecnología exclusiva y desarrollada por Castelli.

    Para la fabricación de membranas, actualmente hay procesos legislativos que están obligando a dejar de utilizar tecnologías basadas en PFAS, por ser compuestos potencialmente nocivos para nuestro cuerpo y los ecosistemas. Por esta razón, las marcas de la industria ciclista están empezando a aplicar nuevas tecnologías que respetan estas restricciones, como alternativa a otras membranas anteriores con mucho recorrido en el sector.

    Ajuste:

    • Cómoda, con suficiente movilidad para pedalear
    • Con cremalleras o ventilaciones para regular la temperatura

    Otras consideraciones:

    • Usar prendas de diferentes capacidades o rangos de temperatura de uso, según las condiciones meteorológicas

    • Complementar con gorros, guantes, manguitos, perneras o cubrezapatillas, entre otros elementos, para una máxima protección

    Los complementos y su importancia

    Aunque la ropa principal protege la mayor parte del cuerpo, los complementos son esenciales para mantener el calor y la comodidad, especialmente en zonas más expuestas como manos, pies, cabeza y cuello.

    Por las extremidades es por donde antes entra el frío en el cuerpo, ya que la circulación prioriza mantener el calor en el tronco y los órganos vitales, reduciendo el flujo sanguíneo a esas zonas.

    Funciones:

    • Proteger las extremidades del frío, viento y humedad

    • Mejorar la eficiencia térmica general del ciclista

    Materiales y membranas:

    • Guantes, cubrezapatillas, gorros y bragas pueden incluir membranas cortaviento o impermeables para ofrecer protección extra frente al clima adverso.

    Otras consideraciones:

    • Complementar con capas principales para un sistema completo y eficiente de vestirse por capas

    • El ajuste debe ser adecuado para evitar la entrada de aire frío y tener a la vez una correcta movilidad.

    • En el momento de comprobar la talla adecuada para complementos como los guantes, debemos tener en cuenta que con los cambios de temperatura corporal al hacer ejercicio, el volumen de las manos varía: al entrar en calor, los vasos sanguíneos se dilatan, provocando una ligera hinchazón natural. Los guantes nos tienen que dejar un poco de libertad de movimiento cuando nos los probamos en frío.

    El chaleco: la capa extra que puede marcar la diferencia

    • Aunque la ropa principal protege la mayor parte del cuerpo, el chaleco es un complemento que puede ser clave para confort, pero de una forma muy flexible.

    • Su principal ventaja es que es muy manejable y ligero, lo que permite llevarlo encima sin de forma cómoda y guardarlo fácilmente en los bolsillos si no se necesita, siendo mucho más compacto que cualquier chaqueta.

    • Protege del viento y la humedad, mejora la eficiencia térmica y se integra de forma ideal en el sistema de vestirse por capas, adaptándose a los cambios de condiciones durante la ruta.

    Es momento de salir y aplicar lo aprendido

    Cómo elegir la ropa para cada salida, en 8 pasos sencillos

    1. Analiza la temperatura

    • Temperatura mínima y máxima. Identifica la temperatura más baja y más alta que se alcanzará durante la ruta, según la previsión metereológica. No te quedes solo con la temperatura que hay al salir, sobre todo en zonas con mucha amplitud térmica.

    • Comparar con las indicaciones de las prendas. Consulta en la web del fabricante la descripción de tus prendas, y selecciona según la temperatura y el rango térmico recomendado para cada una.

    2. Considera la lluvia y el viento

    • Evalúa la probabilidad de precipitación y la intensidad del viento.
    • Ten en cuenta esto para valorar si coger una capa externa impermeable, en lugar de tan solo una chaqueta que prioriza más la transpirabilidad y temperatura.

    3. Define la capa base

    • Esencial, teniendo en cuenta estos factores externos.

    4. Selecciona las capas intermedias y/o externas

    • En función de estos parámetros y de la capa base, elige lo que más te convenga combinar, entre tus chaquetas y maillots térmicos.

    5. Añade complementos

    • Guantes, cubrezapatillas, manguitos, perneras, gorros y braga de cuello... recuerda que por las extremidades entra el frío primero, así que estas zonas necesitan especial atención.

    • Ten en cuenta el grosor de cada elemento, según temperatura, y de si necesitamos que incorpore una membrana para protegernos del viento o lluvía.

    7. Ajusta según la comodidad, el esfuerzo y la variabilidad de las condiciones

    • Durante la ruta, añade o quita capas según el esfuerzo, el viento, las subidas/bajadas, los cambios de temperatura...

    • Un chaleco siempre es un buen aliado: protege bien el torso, es muy manejable y ocupa poco espacio en nuestros bolsillos.

    8: Seguridad

    • Si hay poca luz por la hora del día o por factores como la niebla, considera las prendas que incorporan elementos reflectantes.

    • En rutas de muchas horas -en las que nos podemos encontrar con mucha variedad de condiciones o pasar por sitios inhóspitos- considera llevar encima una manta térmica de emergencia. Nos puede salvar de una hipotermia en caso de tormenta fuerte o un accidente en temperaturas frías.

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    Prepararse bien para rodar en invierno no se trata de luchar contra el frío, sino de adaptarse a lo que la ruta y el clima nos presenten. Elegir las capas adecuadas, planificar según la previsión y combinar comodidad con protección nos permite disfrutar cada pedalada al máximo, sin que el frío sea un obstáculo.

    Si quieres seguir aprendiendo y descubrir más consejos prácticos, historias y recomendaciones de equipamiento, no dejes de seguir nuestro blog, nuestras redes sociales y escuchar el podcast El Ciclismo que Suena.

    ¡Cada salida puede ser mejor si la afrontamos bien preparados y con pasión!

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